Cómo perder un ascenso y ganarse la admiración de todos

Irene Honrado, una de las grandes heroínas de un equipo donde todas lo son, aún estará pensando cómo pudo errar ese mano a mano. Las amarillas ganaban 0-1, gol suyo, y tuvo en sus botas el segundo. Quién sabe si hubiera sido la puntilla para el rival. En la Ciudad Imperial temblaba hasta el Alcázar. Pero no vale lamentarse, alguien dijo una vez aquello de que ‘el fútbol es así’.

La proeza estuvo cerca, sí, acariciada con la punta de los dedos. Ese córner mal defendido… Mala pata tras un partido que fue una cátedra de buena defensa. Las cachorras amarillas tenían contra las cuerdas al gran favorito, inmaculado en la liga regular. Sergio Casado planteó un partido de proyección a la contra, quizás el único posible ante un adversario con buen pie. Tocaba defender, y se hizo. Tocaba salir en explosión, y se hizo. Una gran defensa, y una gran Gloria, sostuvieron el plan en el primer tiempo.

En la reanudación, más de lo mismo. Hasta que Irene encontró hueco entre las piernas de Ana Gema. El balón entró llorando, pero entró, provocando el delirio –solanero- en Las Pirámides. Tocaba aguantar las embestidas, que comenzaron a llegar. Otra vez la zaga, y Laura, se agigantaban en cada acción. Hasta ese fatídico minuto 88, en vísperas de la final. Fue un despertar de golpe. Pero no pasa nada. Toca levantarse y ver cómo fue recibido el equipo a su vuelta a casa. Quizás eso demuestre, más que cualquier otra cosa, la admiración que ha despertado este filial indomable, ejemplo de que el éxito no exige, necesariamente, grandes talonarios. Sólo buena planificación y un poco, o un mucho, de cabeza.

Sergio Casado, el comandante de esta tropa, puede estar orgulloso, igual que todas sus jugadoras. Ninguno se ha comido el pan a traición. Atrás queda una temporada tan extraña como brillante, tan incompleta como inolvidable. Felicidades al Toledo, como debe ser. Queda girar la vista al segundo asalto, el de los pesos pesados. En el cuadrilátero verde estará el Quesos La Casota-FF La Solana ‘A’, contra un púgil que vendrá de las islas. Será el 26 de julio, día de la abuelica Santa Ana, cuando disparemos el segundo cartucho. El primero estuvo a punto de hacer blanco, y quizás enseñó el camino. Ahora llorosas, las heroínas del filial enjugarán poco a poco sus lágrimas. Quizás no sean conscientes todavía, pero son el orgullo de un pueblo y el germen de una cantera que provoca sana envidia más allá de La Moheda. Cabeza alta y adelante. Ahora toca mirar a Las Rozas…

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